Mariposas en el estómago…

MOCKUP

¿Quién dijo que la profesión de escritor es plácida y tranquila?

Tal vez para algunos…

Para mí es un oficio de riesgo y cuando llega un día como el de hoy… ¡tienes mariposas en el estómago!

Sí, una mezcla de ilusión, temor, ansiedad y esperanza. Supongo que debe ser similar a cuando una mujer afronta la proximidad de un parto, salvando las diferencias… Por supuesto que un libro no es una vida, pero has dejado una parte de la tuya en escribirlo.

Cuando lo pones en manos de una editorial es como llevar a tu hijo a una guardería.

¿Lo tratarán bien?

He participado en la edición de muchos libros. He vivido en primera persona el trajín incesante en la redacción de varias revistas. He sentido la descarga de adrenalina que se produce cuando arranca un programa de televisión en directo. Pero esto es distinto.

Escuchar decir al editor que tu obra lo ha «enganchado», ver como la diseñadora llega una y otra vez con bocetos para la portada. ¡Y te pregunta cuál refleja más el espíritu de la novela!

Todo se ha ido puliendo y perfeccionando con la colaboración de todos y el respeto hacia la opinión del autor.

¿Qué más se puede pedir?

Es cierto que se trata de una editorial joven, un proyecto nuevo y dicen que «toda escoba nueva barre bien.» Sin embargo, la sensación de familiaridad que he sentido durante este proceso es nueva para mí.

Sé que todavía falta bastante, muchas cosas pueden salir mal, nadie tiene la bola de cristal para saber lo que pasará, pero me consta que se están haciendo bien.

Hoy le he visto la cara a mi nuevo «niño», comenzará a caminar pronto. Espero que tenga una larga vida, que quienes lo adopten lo traten bien, sepan vislumbrar sus cualidades y disimular sus defectos que, como toda obra nacida del intelecto humano, tendrá.

Agradezco a JL Editorial y a su director Logan Varga por la confianza que han depositado en mí. Ser el pistoletazo de salida o como dicen ellos «el buque insignia de la flota», es sin dudas un halago, pero también una gran responsabilidad. 

La portada ha quedado muy bonita y sé el esfuerzo y los brain storming que ha costado. Puede que tenga detractores: «qué yo le hubiese…» Eso ha pasado siempre. Van Gogh vendió un solo cuadro en vida y algunos afirman que fue a su propio hermano. Por eso agradezco el trabajo y la dedicación de la ilustradora Anna Silveria.

¡Allá vamos! Hemos pasado el punto de «no retorno» y tengo la sensación de que a partir de ahora no dejaré de tener…

¡Mariposas en el estómago!

Leave Comment